
Etapa Redondela a Pontevedra – Mar, historia y buena gastronomía
Hoy caminamos 18 km desde Redondela hasta Pontevedra, en una etapa sin grandes dificultades pero con un par de subidas, siendo la más intensa la de Ponte Sampaio, con un desnivel de 130 metros. A cambio, el recorrido nos regala preciosas vistas de la Ría de Vigo, la oportunidad de probar las famosas ostras de Arcade y la llegada a Pontevedra, una de las ciudades más acogedoras de Galicia, con su casco histórico peatonal y su excelente oferta gastronómica.
Salida de Redondela
Partimos desde el Albergue Público Casa da Torre, atravesando el casco antiguo por la Rúa Queimaliños, dejando el albergue a la derecha y continuando por Cruceiro, Loureiro y Picota. En este tramo, podremos ver los tradicionales hórreos gallegos, antiguos almacenes de grano. Uno de los más llamativos es el Hórreo das Farrapadas, del siglo XVIII o XIX, hecho en granito, madera y teja, característico de las Rías Baixas.
Al salir de Redondela, nos reencontramos con la N-550, que cruzamos a la altura de la Capilla de Santa Mariña. Desde aquí, seguimos por la Rúa Campo de Fútbol hasta entrar en la parroquia de Cesantes.
El camino alterna tramos de asfalto y senderos rurales, con algunas pequeñas subidas. Pasamos por el Camiño Real de Cesantes, una zona boscosa que nos da un respiro antes de volver a cruzar la N-550.
📍 Precaución: En este punto hay bastante tráfico, así que hay que estar atentos al cruzar.
Poco después, llegamos a O Viso, donde encontramos una zona de descanso con una fuente, un cruceiro y mesas para reponer fuerzas.
Vistas a la Ría de Vigo y descenso hasta Arcade
Seguimos subiendo hasta una pista de tierra donde, por primera vez, podemos disfrutar de unas espectaculares vistas de la Ría de Vigo y del Puente de Rande. Antes de empezar el descenso, es el momento perfecto para hacer una de las fotos más icónicas del Camino Portugués: el monumento de conchas de peregrinos.
Desde aquí, comenzamos a bajar hacia Arcade, una vez más junto a la N-550.
📍 Consejo: Aunque en teoría debemos caminar por el lado izquierdo de la carretera, en este tramo el arcén derecho es más ancho y seguro.
Arcade: un alto en el camino con sabor a mar
Arcade es un lugar ideal para hacer una parada, ya que cuenta con albergues, restaurantes, cafeterías y tiendas. Además, es famoso por su marisco, especialmente por sus ostras. Si quieres darte un homenaje gastronómico, ¡este es el sitio perfecto!
Fiesta de la Ostra: Si haces el Camino el primer fin de semana de abril, podrás disfrutar de esta fiesta gastronómica.
📍 A 5 km de Arcade se encuentra el Castillo de Soutomaior, una de las fortalezas mejor conservadas de Galicia, con un hermoso jardín botánico. Si tienes tiempo, merece la pena visitarlo (entrada: 2 €).
Ponte Sampaio: historia y belleza medieval
Salimos de Arcade siguiendo las flechas amarillas hasta Ponte Sampaio, donde cruzamos el río Verdugo por un precioso puente medieval de 10 arcos, de 144 metros de largo, que fue clave en la Guerra de Independencia, ya que aquí se libró la batalla que forzó la retirada de los franceses de Galicia.
Si quieres disfrutar de la vista completa del puente de piedra, puedes bajar al río antes de cruzarlo.
Desde aquí, también podemos ver la Isla de Medal, una pequeña isla con elementos de la arquitectura tradicional gallega, como un palomar.
📍 Al otro lado del puente, en el pueblo de Pontesampaio, encontramos bares y un merendero a la orilla del río, ideal para descansar un poco antes de seguir.
La subida más dura del día: Santiaguiño de Antas
Tras dejar atrás Ponte Sampaio, el Camino nos lleva por calles estrechas y empinadas hasta entrar en la Brea Vella da Canicouva, un antiguo sendero de piedra que formaba parte de la Vía Romana XIX.
Atención ciclistas: Este tramo empedrado puede ser complicado para quienes hacen el Camino en bicicleta.
Nos adentramos en un bosque, alternando entre caminos de tierra y pequeñas carreteras asfaltadas. Aquí encontramos la subida más dura del día, llegando a una altura de 147 metros.
El descenso nos lleva a la aldea de Bergunde, donde veremos viñedos y casas tradicionales.
📍 En el mojón del km 70,2, encontramos otra zona de descanso con mesas a la sombra.
Llegada a Pontevedra
El último tramo nos lleva entre senderos rurales y arboledas hasta la Capilla de Santa Marta, una pequeña iglesia de 1617.
Desde aquí, comienza la parte menos atractiva de la etapa, caminando por una carretera comarcal sin sombra hasta la Rúa Virxe do Camiño, donde se encuentra el Albergue Público de Pontevedra.
📌 Recomendación: Si todavía tienes fuerzas, sigue 1,5 km más hasta el centro de Pontevedra y visita la Iglesia de la Peregrina, patrona de la ciudad y del Camino Portugués. Construida en 1778, su planta tiene forma de vieira y en su interior se encuentran las imágenes de Santiago, San Roque y la Virgen vestidos de peregrinos.
Pontevedra: una ciudad con mucho que ofrecer
Pontevedra es una de las ciudades más cómodas y agradables para el peregrino, con un casco histórico peatonal, ideal para pasear sin prisas.
📍 Lugares que no puedes perderte:
Plaza de la Ferrería, la Estrella y la Leña: Perfectas para tomar algo y disfrutar del ambiente.
Mercado de Abastos: Un buen lugar para probar productos locales.
Paseo del río Lérez: Ideal para relajarse después de la caminata.
Iglesia de San Bartolomé y Basílica de Santa María: Dos joyas del barroco y del gótico gallego.
💡 Curiosidad: Si quieres conocer la ciudad desde otra perspectiva, pregunta por Suso, el cartero de Pontevedra, quien tiene grandes recomendaciones sobre qué ver y hacer en la ciudad.
Tras esta jornada llena de historia, mar y buena comida, toca descansar. ¡Mañana seguimos! Buen Camino.
Vive Galicia, siente su esencia 🌿✨ Mi objetivo es simple pero poderoso: que vivas experiencias y sensaciones inolvidables, que cada momento en Galicia se grabe en tu memoria y te haga querer volver una y otra vez. Quiero que sientas y disfrutes de esta tierra única, de su naturaleza, su historia, su gente y su gastronomía. Que cada paso que des, cada rincón que descubras y cada instante que compartas aquí te haga enamorarte aún más de Galicia. Y cuando llegue el momento de partir, que no sea un adiós, sino un «hasta pronto».

